La pregunta sobre el lugar de nacimiento de Gardel, el zorzal criollo, continua a ser materia de discusión, pero la certeza de la trágica muerte en Medellín hace de esa ciudad un espacio de memoria de su vida y su obra.
Así, puede verse en la Casa Gardeliana, donde un señor hace
de custodia en la puerta y de vez en cuando, si andás por ahí, habla, para
quien quiera escuchar, acerca del talento de Gardel.
Lo acompaña un cigarrillo y una mirada hacia un horizonte,
que no habla de futuro, habla de un pasado y de una gloria, que ante cada
acorde inicial de una canción de Carlitos Gardel resiste, se actualiza y nos
trae la emoción de un ritmo vibrante como el tango.
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